viernes, 9 de mayo de 2014

CAPITULO 13.

-¿Quién nos lleva?
-Dani-suspiré y seguí andando hasta el coche. Él nos esperaba apoyado en el coche. Me miró y yo aparté mi ojos de él. Estoy cansada de que me haga daño.

-Gracias por llevarnos-dijo mi hermano dando un abrazo a Dani.
-Gracias, por nada. Debe ser muy duro-dijo mirando primero a David y luego posó su mirada en mí.
-Mucho-asintió David-Voy a ir a metiéndome en el coche-añadió. Dani no dijo nada, tan sólo me miraba.
-Laura, yo...-dijo cogiéndome  las mano. Rápidamente las aparté.
-Sí te piensas que cambiará algo entre nosotros, sólo porque me lleves, estás muy equivocado-le advertí.
-No pienso eso.
-Por si a caso.
Dani suspiro.
-Eres insoportable-seguidamente dijo.
-Gracias, tú no te quedas atrás-le sonreí irónica. Él me la devolvió de la misma forma.
-¿Me dejas entrar en el coche, por favor?-dije,ya que él estaba apoyado en la puerta.
-¿Y si no quiero?-sonrió.
-Me iría por la otra puerta-dije obvia.
-Parecías más tonta-rió.
-Pues tu lo sigues siendo-sonreí de la misma forma que antes. Él sonrió y se incorporó seguidamente se acercó a mí, puso una de sus manos en mi cintura y la otra en mi mejilla, me miró detenidamente. Yo levanté mi vista, y me encontré con sus preciosos ojos azules. Él se fue acercando más a mí, apenas nos separaba un folio.
-¿Me vas a dejar con las ganas otra vez?-me susurró en los labios. Yo me estremecí.
-Me parece que sí-conseguí decir en otro susurro. Él rió y lentamente me fue soltando. 
Abrí la puerta y me metí. Me puse los cascos y al olvidarme del mundo estas horas de viaje. Lo necesito, olvidarme de todo y de todos, desaparecer y aparecer en otro lugar, con otro nombre, no ser yo por unas semanas, ¿no lo harías? 
Dani se subió al coche, miro por el retrovisor esperando una mirada que nunca llegó. Me apoyé en la ventana, cerré los ojos y recordé todos esos momentos que viví con mi madre, con mi ángel. Mis aguados ojos pedían gritos que unas lágrimas salierán, pero no, tengo que aguantar. Me dormí entre recuerdos y alguna que otra lágrima. 

Cuando me desperté, David estaba dormido y Dani tatareando la canción de la radio. Sonreí. Era gracioso la escena.
-¿Se puede saber por qué sonríe?-me preguntó Dani mirando desde el retrovisor.
-¿Prefieres que llore?-dije mirándole también desde el retrovisor.
-Tu sonrisa es bonita-dijo mirando por el cristal.
-Vaya gracias, prefiero eso a que me insultes, ¿tienes fiebre?-sonreí.
-De ti.
No supe que decir, ¿por qué dice eso? David se despertó y me sacó de ese momento un poco incómodo.
-¿Cuánto queda?-preguntó perezoso.
-Pues...como una hora o así-dijo Dani serio.  Mi hermano asintió y luego me miró.
-¿Qué tal?-me preguntó.
-Supongo que bien-me encogí de hombros. Él me sonrió.-¿Y tú?
-Bien-se dió la vuelta para mirar de frente. Sonreí aunque no me viera.
Me llegó un mensaje muy extraño, incluso me asuste, aunque sería bromas de niños.
"Vas a ser mía, quieras o no."
Lo cerré y me puse a pensar en quien podía ser, pero no  llegué a ninguna conclusión.

Llegamos a Granada, paramos directamente en el cementerio. Yo me bajé primero, respiré hondo y cogí todas las fuerzas que pude. David pasó su brazo por mis hombros, atrayéndome a él, haciendo que quedara mi cabeza en su pecho.
-¿Lista?-me susurró.
Una lágrima empezó a recorrer mi mejilla.
-Sí-dije en un susurro. Me dió un beso en la frente y comenzamos a andar. Dani iba detrás. Nuestras miradas se cruzaron. Él me sonrió, yo lo intenté.
Nos encontramos en la lápida de mi madre, no aguante y lloré,como una niña pequeña. Mi hermano me abrazó más fuerte.
-Tranquila pequeña-me susurró.Me limpié las lágrimas y me acerqué. Llevaba tres rosas azules, las que a ella la volvían loca.
-Dejarme sola, por favor-pedí sin dejar de mirar donde se encontraba mi madre. Ellos no dijeron nada pero les escuché irse.
-Ya estamos solo, mamá.-comencé a decir como pude- Mamá,te necesito, mucho, no sabes cuanto. ¿Por qué te fuiste tú? ¿Por qué se fue esa sonrisa que calmaba todos mis males? ¿Por qué se fueron esos ojos capaz de iluminarme el túnel más oscuro? ¿Por qué tú mamá?-dije llorando.- Quiero que vuelvas a mí, que vuelvas a regañarme por llegar tarde a casa, por llevar corta muy corta, por que te responda o por que no quiera ordenar mi habitación. Quiero que estés aquí, para abrazarme cuando te lo pida, resguardarme en tu pecho cada vez que no pueda más, quiero que me levantes a las siete de la mañana y quiero que me hagas esos purés que tanto odio. Pero quiero que estés conmigo, por favor. El mundo se me viene encima y no te tengo aquí. Te quiero,mamá, te quiero lo que no te puedes imaginar.-lloré y caminé para apoyar las rosas.
La miré por última vez, y me fui a cualquier lugar. Caminé hasta un banco alejado y ahí me quedé un buen rato.
-¿Estás bien?-escuché una voz detrás de mí. Me giré. Dani. No contesté,no me apetecía hablar. Tan sólo baje la cabeza, y de nuevo lágrimas recorrieron mis mejillas. Se acercó, se sentó a mi lado. Le veía incómodo, no sabía que hacer.
-Lo siento-dijo y miró al frente.
Le miré.
-No sabes lo que es pasar por esto-volví a mirar al frente.´
-Me lo puedo imaginar.
-No puedes imaginar cuanto duele, no puedes.
-Vamos, Laura, ¿hasta hoy vas a estar así conmigo?-esta vez sí que me miro. Yo también lo hicé.
-No sabes el daño que me haces.
Él bajó la mirada.
-Lo sé, soy un gilipollas.
-Pues sí-volví a mirar al frente.
-Perdóname, empecemos de cero,como amigos.
-Dani, no puedo ser tu amiga.
-Sí que puedes.
-Sí que puedo, pero no quiero.
-¿Me estás queriendo decir algo?.
Suspiré.
-Creo, que no es el momento adecuado para hablar de esto, ¿no crees?
-Oh,sí. Perdóneme usted.
No le miré, miré a la maravillosa vista que teníamos y de nuevo una lágrima recorrió mi mejilla.
Noté la mirada de Dani fija en mí. Se levantó. Se agacho a la altura mía, se puso delante de mí y me levanto la varvilla.
*Narra Dani*
Me cuesta tanto verla así, ver que esta sufriendo y no puedo hacer nada.
Cuando la levanté la varvilla y miré sus ojos, me dió un escalofrío, trasmitían tanta tristeza.
Seguidamente la dí un abrazo. Ella rompió a llorar en mis brazos.
-No puedo más-sollozó.
-Shh-la acaricié la cabeza.-Tranquila niña.
Lloró más. No puedo verla así, sin embargo, ¿qué hago para verla bien? Es muy duro lo que está pasando.
Me separé un poco de ella para poder verla. Se limpió una lágrima con su mano.
-¿A qué no puedes sonreír con los ojos cerrados?-solté.
-Claro que puedo-me retó y seguidamente lo hizo.
-Ves, así estás un poquito menos fea.
Ella me dió un leve golpe en el pecho y luego sonrió.
-Idiota.
Yo sonreí.
-Siento interrumpir este momento pero nos vamos-apareció David. Ella se separó de mí y comenzó a andar en dirección a su hermano, éste la espero con los brazos abiertos, seguidamente se fundieron en un abrazo, en el cual los dos terminaron llorando.

Pusimos dirección a su casa, pasaríamos la noche aquí y mañana temprano nos iríamos.
Llegamos a su casa y Laura estaba dormida, me ofrecí a llevarla pero David se negó. La cogió y la metió en casa para que durmiera en el sofá.
-Dani,quiero hablar contigo-me dijó David cuando entré en casa.
-Dime.
-Quiero que te olvides de Laura.
¿Había escuchado bien? ¿Me está pidiendo lo que estoy escuchando?
-¿Perdón?
-La estás haciendo daño y ella a tí, ¿por qué no dejáis de sufrir?
-David, ya me olvidé de Laura, tengo novia, ¿recuerdas?
-Venga Dani. He visto como la miras, o como te la comes con la mirada, esa sonrisa de tonto cuando la ves y créeme que eso no te pasa con tu novia.
-Eso no es cierto, Ainhoa me gusta mucho.
-Ya, pero estás enamorado de Laura.
Bajé la cabeza.
-Por favor, olvídate de ella y así no os hacéis daño.
-Estás decidiendo por ti, David, yo no quiero olvidarme de ella-dije molesto.
-Puede sonar egoísta, pero quiero que Laura sea feliz y a tu lado no lo va a ser.
-Parece mentira que seas como mi hermano.
-Dani, lo estoy diciendo por vuestro bien.
-No,perdona, has mirado por ti y sólo por ti.
-He mirado por mi hermana. Estoy harto de verla llorar por ti.
-¿Quieres que me olvide de ella?
-Sí.
-Está bien,lo haré, así estarás contento-dije saliendo al jardín.
No me lo creo, ¿por qué me pide eso? Puf. ¿Y si a lo mejor me vienes bien? Así me centro en Ainhoa ,que es mi novia. Pero no me la puedo sacar de la cabeza. Y encima ahora que es prohibida, por así decirlo ,me llama más. No puedo seguir así. Me senté en el césped y ahí reflexioné sobre todo. Mi cabeza es una puta locura. Y todo esto tiene nombre y apellidos.
 *Narra Laura*
Me levanté en un sillón, suponía que ya habíamos llegado y entonces se vino todo a mi mente de nuevo. Dani, mi madre, mi madre y Dani. ¿Por qué no le puedo sacar de la cabeza? ¿Por qué? Me incorporé en el sofá, bostecé y me fui a la cocina a por un vaso de agua. ¿Dónde se habían metido todos? 
Entré, me serví el vaso y miré a la puerta que daba al jardín, y ahí estaba él. Es perfecto. Laura, no. Abrí un poca la puerta, ya que es de estas corredoras. Me apoyé en el umbral y le observé. Caminé hasta él y me senté a su lado, él me miro, notaba tristeza en sus ojos y juraría que había llorado. 
-¿Te pasa algo?-rompí el silencio. Él negó y bajo su mirada. 
Yo asentí y miré para el frente.
-¿Seguro?-volví a preguntar esta vez mirándole, aunque él tenía su mirada en el césped.
-Sí-dijo como molesto.
-Vaya-me sorprendí-Eres un caso imposible. Él no dijo nada. Yo me fui a levantar pero me cogió del brazo e hizo que me sentará de nuevo.
-Quédate, por favor-me rogó mirándome a los ojos. Estaban rojos.
-¿Para qué?-le miré.
-Por favor.
Suspiré y deje de mirarle. Nos quedamos así unos minutos hasta que él rompió el silencio.
-¿Te puedo pedir una cosa?-giró su cabeza hacia mí y yo hicé lo mismo. Asentí.
-Dame un abrazo, por favor.
¿Dani ha dicho lo que acabo de oír? Le pasa algo. Yo asentí no muy convencida. Pasé mi manos por su cuello y posó sus manos en mi cintura. Luego noté como lloraba.
-Dani, ¿qué te pasa?-dije dejandole de abrazar para poder mirarle.
-No puedo.
-¿Qué no puedes?
-Decírtelo.
Suspiré.
-Entonces no te puedo ayudar-me separé de él y volví a mirar al frente.
-No quiero que me ayudes. Tú eres la culpable de todo esto,joder.
-¿Perdona? ¿Soy la culpable de tus putos problemas?-me levanté enfadada.
-Sí-se levantó él también.-Si tú no hubieras aparecido en mi vida,nada de esto hubiera pasado.
-Ah, perdóname haber aparecido en tu vida-ironicé.-¿Se puede saber a qué viene esto?
-A nada, no viene a nada-se me quedó mirando.
-No te entiendo, nunca lo haré-le reté con la mirada.
-No me mires así.
-¿Por qué? ¿Te intimido o algo?
-Me das risa-sonrió un poco. Al menos le he hecho reír.
-Imbécil-me fui pero me agarró del brazo tirando de mí y haciendo que quedé pegada a su cuerpo. Nos quedamos así unos segundo, fui a inclinarme para poder besarle pero apareció David.
-Chicos....-se calló y nosotros nos separamos, Dani miró al suelo  y mi hermano le miro con desprecios, ¿qué pasa aquí?-La cena-terminó.
Yo asentí, Dani se quedó ahí pero yo andé y metí en la casa. Me sonó el móvil, otro mensaje.
"¿No tienes miedo? Creo que deberías tenerlo. Puedo estar más cerca de lo que crees" 
Ya me estaba empezando a asustar. Mis piernas temblaron un poco y luego volvieron a la normalidad. 
-Laura, ¿qué pasa?-dijo mi hermano.
-Em...-bloqueé el móvil-Nada.
-¿Segura? Estabas pálida.
-Que sí. 
Cenamos en un silencio un poco incómodo, Dani no hablaba y eso era extraño. Luego recogimos. Necesitaba despejarme y sentir el aire fresco de primavera-verano.
-Me voy a dar una vuelta.
-No vuelvas tarde-dijo mi hermano.
-No te preocupes-cogí el móvil y miré a Dani el cual estaba con el móvil.

Caminando sin rumbo pero pensando en todo lo que mi cabeza puede. Vaya, cuantos recuerdos en esta ciudad. Seguí andando hasta que ya me dolían los pies y decidí volver. No me quedaba mucho de trayecto cuando.
-Pero mira a quien tenemos aquí-me giré y le ví. Tenía miedo, mucho. Se acercó a mí y yo me intenté separar pero me fue imposible ya que me cogió rápidamente de la cintura.
-Me tengo que ir-conseguí decir.
-Bueno, podremos hacer algo antes de que te vayas-me quitó el pelo de la cara.
-Hugo,de verdad, tengo que estar ya en mi casa-me intenté soltar.
-¿Eres cómo cenicienta o algo?-me pegó más a él y me empezó a besar el cuello.
-Hugo, por favor,suéltame-intenté soltarme de todas las maneras.
-¿Tienes miedo?-siguió sin dejar de besar mi cuello para luego meter su mano por debajo de mi camiseta.
-Suéltame, por favor-pataleé de todo modos y esa lágrima de impotencia de no poder hace nada salió por mi mejilla. Me cogió y me llevó hasta un callejón que había por ahí cerca. 
-¡¡Suéltame!!-chillé. Él ni se inmuto, empezó a subir mi falda  y a desabrocharse él los pantalones sin soltarme.
-¡Eres un asqueroso!-grité y le empecé a pegar, aunque no podía más.
-¿Te gustaron mis mensajes?-dijo pegándome más a él para poder introducirse en mí.
-Eres un cabrón. Rió y me tiró al suelo, se pusó encima de mí y se introduzco en mí.
Chillé de la impotencia de no poder hacer nada. Empecé a patalear y una de esas patadas, le dieron en sus partes, calló encima de mí por el dolor, yo le aparté y me fui corriendo. Llevaba la falda rota y todo el maquillaje corrido. Corrí lo más rápido posible y por fin llegué a mi casa. Llamé rápidamente por si acaso me alcanzaba, David me abrió, asustado.
-¿Qué coño te ha pasado?-preguntó sin moverse del sitio y con los ojos como platos. Yo comencé a llorar.
-Estaba...viniendo...y-temblaba no podía conmigo misma. Dani vinó a ver que pasaba, me vió y se su cara palideció.
-Hugo...-susurré.
-¿Qué?-se alteró Dani.
-Hugo, ha sido Hugo-dijé más alto. Dani pegó una patada a la puerta, demasiado fuerte.
-¿Dónde esta?-me gritó.
-No lo sé-bajé mi mirada.
-Exactamente que te ha hecho-reaccionó mi hermano.Yo subí mi mirada.
-Me...ha....me ha...-me tapé la cara.-Violada-dije.
-Donde, Laura,donde-gritó mi hermano. Dani empezó a pegar a un mueble, descargaba mucha ira, nunca le había visto así. Incluso una lágrima salió.
-¡No lo sé!-grité yo también. Dani salió de casa dando un portazo. Mi hermano le siguió y yo fui detrás de ellos.
Pensé que esto no pasaría nunca pero estoy viviendo la puta realidad. 


1 comentario:

  1. Oh diios!!! Como me has echo sufrir con este capitulo!! Por favor sube el siguiente capitulo pronto!!(:

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